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EAFITEscuelasEscuela de Economía y FinanzasEsc. de Economía y Finanzas / Bulletin NewsImpacto de la pandemia en el riesgo soberano de Colombia y la región

Opinión / 13/04/2020

Impacto de la pandemia en el riesgo soberano de Colombia y la región.

Imagen de Lorenzo Cafaro en Pixabay

​La semana pasada la firma calificadora Fitch Ratings comunicó su decisión de rebajar la calificación de deuda soberana a Colombia en moneda extranjera de BBB a BBB- y solo unos pocos días antes la calificadora Standard and Poors -S&P había degradado la perspectiva a negativa.

Esta decisión refleja el probable detrimento futuro de las métricas fiscales como resultado de la combinación de la reciente caída de los precios del crudo y los esfuerzos que va a tener que continuar realizando el Gobierno colombiano para enfrentar la pandemia del Covid-19. Postergando muy seguramente el ajuste fiscal que requiere el país para que su déficit público no se incremente aún más a niveles insostenibles, actualmente en niveles del 45% (Deuda neta / PIB) y que muy probablemente podrá superar los niveles del 50% en el mediano plazo.


Las decisiones recientes de las calificadoras respecto al riesgo soberano de Colombia ponen de relieve la alta dependencia al precio del crudo de nuestras finanzas en la actual coyuntura y en una situación más comprometida que la de otros países en la región con nuestra misma calificación.
Es importante resaltar que las perspectivas negativas de las calificadoras representan una advertencia significativa en la medida en que una eventual reducción de la nota soberana por parte de estas agencias dejaría a Colombia por debajo del grado de inversión. (una calificación por debajo de BBB- se considera de grado especulativo para las políticas de inversión de un fondo de inversión internacional).

Razones del deterioro en la calificación:

1. Se prevé que la actividad económica evidenciará una desaceleración significativa, debido a una contracción en la demanda interna y en las exportaciones. El consenso de las calificadoras pronostica niveles de crecimiento de 0,7% del PIB a lo sumo para el presente año en Colombia. A esto se sumaría un importante deterioro en el balance externo del país, pronostican un -5.6% del déficit en cuenta corriente del PIB, en donde la caída en las exportaciones y los ingresos de remesas dominarían esta dinámica. 

2. La combinación de los menores precios del petróleo y el crecimiento económico mundial más lento, erosionará el perfil externo de Colombia como deudor soberano. Sin embargo, la liquidez externa de Colombia depende menos de los ingresos del petróleo y las exportaciones relacionadas con esta industria, las cuales durante 2019 representaron 23% de los ingresos de cuenta corriente, en comparación con 42% del 2014, antes del último shock de precios del petróleo. Se espera pues que los ingresos por las exportaciones petroleras se reduzcan en 2020, contribuyendo a un aumento en el déficit de cuenta corriente.

3. Entre tanto, con la desaceleración económica y el incremento en la tasa de cambio, una importante corrección del déficit comercial por vía de una reducción en las importaciones de bienes resultaría en una corrección del déficit de cuente corriente hasta un 4,4% del PIB en 2021, niveles similares a los que se tenían al 2019. 

4. El mayor déficit fiscal del Gobierno Nacional Central para esta vigencia, junto a la reducción esperada en los ingresos tributarios en el próximo año -como consecuencia de la desaceleración económica-, limitarían la capacidad del gobierno para controlar el nivel de deuda en proporción al PIB en el horizonte de proyección de mediano plazo.





De los 13 soberanos sudamericanos calificados por las calificadoras, 6 ya tienen perspectivas negativas. Recientemente se redujo la perspectiva de Chile a negativa (alta dependencia de su economía del precio del Cobre), antes Fitch rebajó la calificación de México en 2019 y Brasil en 2018. Las tendencias negativas de calificación muestran cuán lento es el crecimiento económico, las dificultades para consolidar las cuentas fiscales y las restricciones políticas y sociales en la formulación e implementación de políticas que ya pesan en los perfiles de crédito soberano.

El coronavirus, los precios más bajos de los productos básicos (especialmente el petróleo), la mayor volatilidad en las monedas, los mercados bursátiles y los diferenciales de los bonos aumentan estas presiones sobre el perfil soberano. El pronóstico inicial para 2020 del crecimiento regional en Latinoamérica es de 1.5% (según el consenso de las principales calificadoras) seguramente se revisará a la baja sustancialmente en próximas publicaciones Global Economic Outlook y Sovereign Comparator para reflejar un crecimiento global más débil (incluyendo China y EE. UU.) y la exposición a los productos básicos, pudiendo llegar hacer incluso un crecimiento negativo. Ahora, si bien Latam ha registrado muchos menos casos de coronavirus que Asia o Europa, los gobiernos de la región están adoptando medidas de contención que, en diversos grados, afectarán la actividad económica, el turismo y la confianza.

Los gobiernos de Latinoamericana generalmente están en una posición fiscal más débil para responder a los shocks que en otros lugares y para muchos soberanos en la región, los balances fiscales son peores que en 2008, antes de la recesión global más reciente. Una pérdida de ingresos relacionados con los productos básicos y otros ingresos debido a la desaceleración acentuará los desafíos fiscales, mientras que las políticas para apoyar a ciertos sectores o la economía en general probablemente reemplazarán los esfuerzos de consolidación. El deterioro fiscal junto con la depreciación de las monedas en toda la región y un crecimiento más lento harán que la estabilización de la deuda sea aún más difícil y es muy probable que aumenten la relacione (deuda / PIB) en toda la región.

Si miramos las gráficas a continuación vemos que Ecuador, Colombia y Brasil en su orden son los países de la región que dependen más en participación total de las exportaciones de petróleo razón por lo cual fuimos de los primeros países en sufrir la degradación en la calificación de riesgo soberano. (Ver gráfico exposure to selected commodities).




Fuente: Bloomberg y Banco de la Republica, Cálculos Propios
La materialización de un riesgo no contemplado (brote de COVID-19) y otro que hasta hace poco parecía  improbable (el rompimiento del acuerdo entre Rusia y la OPEP) han generado simultáneamente choques de oferta y demanda de gran magnitud que han afectado ostensiblemente indicadores como la prima de riesgo y la cotización del peso colombiano frente al dólar. Este último indicador de la tasa de cambio muestra la fuerte correlación negativa existente entre la depreciación del peso y el precio del crudo, lo que demuestra que el mercado siempre en largo plazo tiene expectativas de menores ingresos en los países altamente dependientes del precio del crudo cuando bajan su precio.
De otro lado, desde que el brote del coronavirus empezó su avance global la prima de riesgo soberana de Colombia ha experimentado un incremento significativo. Es así como el spread del índice EMBI Global de Colombia y los spreads de Credit Default Swaps -CDS soberanos a 5 años son en estos momentos más del doble de lo observado al cierre del año anterior. Este es el aumento porcentual más alto registrado para los principales países latinoamericanos, y es también superior al de otros países emergentes. Ver las gráficas a continuación donde se observa este abrupto incremento. Se esperaría que estos niveles cayeran de nuevo en la medida que el precio del crudo retorna de nuevo a precios por encima de los 40 dólares en el corto o mediano plazo. 

Conclusiones

Las decisiones recientes de las calificadoras Fitch y S&P ponen de relieve la gran dependencia del precio del petróleo que tiene Colombia en la actual coyuntura en una situación más comprometida que la de otros países con calificaciones similares. Si bien el coronavirus es un fenómeno de carácter global, que dejará a su paso efectos negativos sobre el crecimiento económico y la situación de las finanzas públicas tanto en los países desarrollados como los emergentes, la coincidencia de la pandemia con un desplome significativo de las cotizaciones del crudo (shock de oferta y de demanda) afecta simultánea y adicionalmente la posición fiscal y externa de nuestro país. Esto es un impacto al que otros soberanos con calificaciones similares no están expuestos.

Una respuesta oportuna y adecuada de políticas por parte de las autoridades colombianas podría facilitar un ajuste macroeconómico para limitar el impacto negativo de los shocks externos. La combinación de un tipo de cambio flotante y una política monetaria basada en objetivos de inflación debería mitigar parcialmente el efecto negativo de los shocks económicos. De otro lado, el Gobierno con sus diferentes programas de estímulos al empleo y a la productividad de las empresas, así como el banco central de Colombia ampliando sus herramientas de política monetaria para otorgarle liquidez y coberturas a bancos y a otras entidades financieras, permitirán mantener una demanda interna que sostenga un crecimiento económico positivo o cercano a cero durante el presente año. 

Es importante resaltar que en momentos complejos como estos los Gobiernos y los Bancos Centrales deben procurar no caer en extremos de inyectar más liquidez de la necesaria, en especial evitar una especie de “helicóptero monetario” como se conoce entre los economistas un estímulo fiscal desbordado para aumentar el consumo financiado por los bancos centrales y que si no se sabe medir bien puede generar desconfianza sobre ese dinero y generar hiperinflaciones que puedan generar problemas aún mayores. Debemos esperar pues que las medidas que se vienen tomado hasta ahora por parte de los gobiernos y bancos centrales sean suficientes y la pandemia no se extienda más de lo proyectado y así no tengamos que llegar a medidas extremas donde el remedio puedo resultar peor que la enfermedad.

Finalmente, el retorno del precio del crudo a niveles por encima de los U$ 40 el barril, (en la medida que no haya más guerra de precios entre la OPEP y Rusia), la recuperación de la demanda interna con las políticas fiscales y monetarias que están tomando las autoridades del Gobierno y el Banco de la Republica y el espaldarazo de 11 mil millones de dólares de crédito que el FMI mantendría para Colombia este año, hacen prever un panorama económico más positivo para el 2021 que le permita mantener el grado de inversión a Colombia como riesgo soberano.
Última modificación: 14/04/2020 16:19

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